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La huella ecológica de la electricidad: ¿Cómo medimos el impacto ambiental de la producción eléctrica?
Impacto sobre el paisaje y la biodiversidad

Este impacto es difícil de medir, pues no se trata de toneladas de contaminantes o metros cúbicos de residuos. En principio, cualquier central ocupa un espacio e impide otros usos y supone la destrucción de cierta cantidad de vegetación y de fauna. Cada tipo de central tiene una pauta distinta de impactos sobre el paisaje.

Centrales térmicas convencionales

Las centrales térmicas convencionales tienen un efecto indirecto pero importante sobre el paisaje y la biodiversidad por las consecuencias a largo plazo de sus emisiones a la atmósfera, especialmente de óxidos de azufre y de nitrógeno. Estos compuestos sufren diversas transformaciones químicas una vez que se difunden en la atmósfera. Por ejemplo, el SO2 puede combinarse con el vapor de agua para crear la llamada lluvia ácida, pudiendo afectar a extensos territorios a cientos de kilómetros de las chimeneas de la central.

Se realizan periódicamente evaluaciones del estado de los bosques para determinar el alcance del daño causado por la lluvia ácida. Equipos especializados determinan su estado de salud muestreando árboles y determinando la defoliación (pérdida de hojas), la decoloración de las hojas, la presencia de ejemplares dañados o muertos, etc.

En la península ibérica, el daño a los bosques por fenómenos de acidificación es menor, aparentemente, que en el centro y norte de Europa, lo que parece ser consecuencia de la menor cantidad total de emisiones y de la sequedad del clima en gran parte del territorio.

Centrales hidroeléctricas

Las centrales hidráulicas funcionan gracias al depósito de agua que proporciona un embalse. El impacto sobre las aguas deriva del impacto mismo de la construcción y operación del embalse, con la consiguiente alteración del régimen de las aguas en la cuenca de que se trate.

El funcionamiento de las centrales hidráulicas supone el movimiento de grandes masas de agua, lo que puede acarrear alteraciones en el caudal de los ríos y problemas en los ecosistemas acuáticos y de ribera, cuando las poblaciones animales y vegetales son incapaces de adaptarse a los cambios bruscos de disponibilidad de agua, altura de la capa freática, concentración de nutrientes y oxígeno, etc.

Los embalses también suponen alteraciones en los ecosistemas acuáticos, pues crean grandes masas de agua de movimiento lento, lo que puede provocar déficit de oxígeno en las agua profundas, problemas de sobrecrecimiento de la materia orgánica (eutrofización), etc.

Además, los embalses ocasionan la detención del flujo natural de materiales en el curso del río, llenándose poco a poco de sedimentos, en un fenómeno conocido como aterramiento. También suponen una barrera al movimiento de las especies animales que habitan en el curso del río.

Los embalses también causan grandes alteraciones en el paisaje: cambian el microclima de la zona en que están construídos y pueden suponer el desplazamiento forzado de pueblos enteros cuyas casas y cultivos se encuentran en la zona a sumergir.

Centrales eólicas

El impacto principal de estas instalaciones es visual, pues suelen estar colocadas en las líneas de cumbre de las sierras y elevaciones del terreno, o en la costa. El impacto sobre las aves aparenta ser poco importante, pues los animales aprenden pronto a evitar estas instalaciones. Al parecer, las aves migratorias realizan "desvíos programados" cuando se aproximan a un parque eólico.

Transporte de electricidad

Las decenas de miles de kilómetros de tendidos eléctricos de alta tensión ocasionan una serie de efectos sobre el paisaje y la biodiversidad. La construcción de las líneas supone movimiento de tierras, construcción de pistas de acceso, destrucción de la vegetación, etc. En general, causan un efecto barrera para algunas poblaciones animales. Las propias torres que soportan los cables suponen un impacto visual importante, y pueden entorpecer los usos agricolas o forestales del terreno.

El efecto más notable de los tendidos eléctricos es, no obstante, la mortandad de aves. Las aves de gran tamaño se pueden electrocutar si tocan a la vez dos cables conductores o si se posan en una torreta y rozan a la vez un cable conductor. También se producen choques mortales contra los cables.

Los tendidos eléctricos pueden reducir mucho su impacto sobre la mortandad de las aves empleando señalizadores especiales, que permiten a los pájaros evitarlos.



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