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La huella ecológica de la electricidad: ¿Cómo medimos el impacto ambiental de la producción eléctrica?
Impacto sobre las aguas

Todas las formas de producir electricidad tienen impacto sobre las aguas, pues todas dependen estrechamente de la disponibilidad de agua. Esto resulta evidente para la hidroelectricidad, pero también ocurre en el caso de las centrales térmicas, tanto convencionales como nucleares.

Centrales térmicas (convencionales y nucleares)

Las centrales térmicas necesitan agua, paradójicamente, para refrigerar. La refrigeración es necesaria para mantener en funcionamiento el fluído que transporta la energía desde las calderas a las turbinas, es decir el vapor. Una vez utilizado en mover el generador, el vapor se convierte en vapor “muerto”, y debe transformarse de nuevo en un fluido de alta densidad (agua líquida), para que pueda recibir otra vez la transferencia de calor de la caldera térmica, convencional o nuclear.

La refrigeración en
circuito abierto consiste simplemente en hacer pasar el agua de un río, embalse o el mar por el circuito del condensador. Una vez transferido el calor, se devuelve íntegramente a la masa de agua.

El
circuito cerrado requiere un volumen de agua mucho menor. El vapor pasa primero a una torre de enfriamiento, donde circula por finas rejillas que aseguran la transferencia de calor a la atmósfera.

Parte del agua escapa en forma de vapor -son los penachos blancos que podemos ver sobre las centrales térmicas-. Otra parte cae en forma líquida a un depósito situado en la parte inferior de la torre y es conducido de nuevo al circuito de vapor.

El proceso no es completamente cerrado, porque parte del agua se pierde por evaporación en la atmósfera. Es necesario alimentar el circuito con un suplemento de agua fresca procedente de un río o embalse. Además, el agua que cae a la parte inferior de la torre tiene una elevada concentración de sales como resultado de la evaporación, y parte se vierte a la masa de agua para purgar el circuito y evitar que se cargue de sales.

La refrigeración en circuito abierto origina contaminación térmica en el medio receptor, mientras que la de circuito cerrado reduce este problema, pues el vertido de agua caliente es menor, pero tiene el problema añadido de que supone un vertido de agua con elevada concentración de sales, que debe ser tratado y depurado previamente.
Circuito cerrado de refrigeración de una
central térmica


Además de estos vertidos originados por el circuito de refrigeración, las centrales térmicas originan otros: agua residual del lavado de carbones, salida de la depuradora empleada para limpiar el agua que se usará en el circuito de vapor, aguas de limpieza, etc.



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