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Los ritmos de la producción y del consumo
Un día de electricidad

El consumo de electricidad, como el de agua en los sistemas de abastecimiento urbano o el ritmo de uso del transporte público, tiene una variación diaria muy marcada y bastante predecible.

A partir de las nueve de la noche (diez en verano), el consumo de electricidad cae rápidamente y llega a un mínimo por la madrugada. Hacia las 5 de la mañana comienza otra vez a crecer, llega a su máximo a mediodía, se reduce ligeramente durante la tarde y presenta otro máximo a última hora de la tarde.

Esta curva de demanda o de carga es la resultante de la agregación o suma de los consumos instantáneos individuales de todos los consumidores: domésticos, servicios, industriales, alumbrado público, transporte ferroviario, etc. Depende de muchos factores: actividad económica, horas de luz, temperatura (los días fríos los radiadores eléctricas funcionan muchas horas y los días de mucho calor es frecuente el uso de aire acondicionado en muchos lugares), festividades, etc.

A diferencia de otros productos que se almacenan, la electricidad debe producirse justo en el momento en que se demanda o consume, lo cual significa que hay que variar continuamente la producción que se realiza. Como la electricidad es difícil de almacenar, es necesario mantener una base de carga funcionando continuamente, con una estrategia que permita tanto cubrir la demanda de base, como los picos de alta demanda que puedan surgir.

Un frigorífico o un semáforo, son ejemplos de demanda en base o continua: su consumo de electricidad es regular y previsible. Por el contrario, una ola de frío puede disparar la demanda de electricidad para calefacciones de manera poco previsible.

Las centrales nucleares y algunas hidroeléctricas, con un funcionamiento regular, satisfacen la demanda en base. Existen otras tecnologías más modernas cuya producción depende de condiciones climatológicas, como la eólica, que funcionan en la medida que haya recurso, en este caso viento, o de que se den las condiciones para ello, como las solares ( que sea de día y no haya niebla). La producción de estas tecnologías variables se incorpora al sistema cuando pueden producir. Las centrales térmicas funcionan en unos casos para satisfacer la demanda en base y en otros casos como respaldo o complemento de la producci�n variable de origen renovable o bien en las horas de mayor demanda junto con las centrales hidroeléctricas que tienen embalse, m�s ágiles a la hora de alcanzar el estado operativo, de parar y de reaccionar ante las eventualidades de un consumo variable o irregular.

El sistema se regula prácticamente minuto a minuto, intentando lograr un equilibrio entre producción y demanda, para mantener la frecuencia de 50Hz y la tensión en la red (220 V en los hogares).

No obstante, en las horas valle más pronunciadas o en períodos de mucho viento y en otras ocasiones, es habitual provechar la electricidad sobrante para almacenar energía en las centrales hidroeléctricas de bombeo que es prácticamente la única manera económica de almacenar energía de forma masiva. (las baterías y otras tecnologías almacenan energías para usos muy concretos en cantidades muy reducidas y con costes muy elevados).

Otra alternativa es intentar aplanar la curva de demanda, es decir, reducir el consumo en las horas de mayor consumo desplazándolo a otras horas de menor consumo. Por ejemplo, algunas tarifas de acceso, son más reducidas por la noche y con ello se estimula a los consumidores a trasladar consumo de horas punta de demanda a horas de menor demanda. Además en las horas de menor demanda el coste de la energía que se consume suele ser más reducido

Un año de electricidad

El consumo de electricidad tambi�n varía a lo largo del año: suele ser menor en verano, que coincide con período vacacional de muchas actividades, hay más horas de luz y temperaturas más agradables, y alcanza un máximo en invierno, por lo general en diciembre o enero dependiendo de cuando se produzcan las mayores olas de frio.

Si el año hidráulico es bueno y hay mucha agua disponible para turbinar o si es un año con más horas de viento que la media, las centrales térmicas reducen sus horas de funcionamiento.
Producción mensual de energía eléctrica de las tecnologías convencionales del sistema peninsular.



Por el contrario, cuando hay sequía y en condiciones anticiclínicas con poco viento y temperaturas extremadamente altas o bajas, las centrales tírmicas deben funcionar a pleno rendimiento desarrollando ademís su papel de respaldo. En un a�o normal, las centrales hidríulicas proporcionan poca energía en los últimos meses de verano, cuando la disponibilidad de agua es reducida.

Representación esquemática de cómo se satisface la curva de demanda (l�nea superior) a lo largo de un a�o. Las centrales nucleares, son las que tienen un funcionamiento mís regular. El resto de la demanda se cumplimenta haciendo entrar en funcionamiento las centrales que usan energías renovables variables (eólica y solar), térmicas como respaldo variable complementadas con las hidroeléctricas.



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