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Las mil caras de la electricidad
Actividad 6:
Y la electricidad se transformó en sonido
Actividades:
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Actividad 1:
Verdades y mentiras sobre la electricidad

Actividad 2:
¿De dónde viene la electricidad que utilizamos?
Actividad 3:
Resistencia
Actividad 4:
Y la electricidad se transformó en calor
Actividad 5:
Construir un electroimán
Actividad 6:
Y la electricidad se transformó en sonido
Actividad 7:
La llave cambiante
Actividad 8:
¿Contamina la electricidad?
Actividad 9:
Consumir menos, pero ¿cómo?
Actividad 10:
Revista de electricidad
El electromagnetismo ha permitido aplicaciones como la de producir sonido. En esta actividad se propone al alumnado el montaje de un timbre de forma que compruebe por sí mismo el efecto magnético de la electricidad (1).

Necesitaréis...

Una pila de petaca, una tabla de madera para instalar el timbre, un trozo de madera de balsa, una lata limpia, una clavija de madera, una chincheta, 3 clavos (2 de ellos de unos 15 cm), 2 tornillos con ojetes, hilo de cobre esmaltado, 3 cables, una pequeña plancha de hojalata, pegamento, un destornillador, una sierra para metales y cartulina para cada grupo de trabajo. También se puede utilizar el solenoide construido en la Actividad 5.

Organización y desarrollo

La actividad se centra en la construcción de un timbre.
Para realizar el experimento conviene tener en cuenta:

• Invitar al alumnado a plantear hipótesis de trabajo, antes de iniciar el experimento: ¿qué sucederá?
• Introducir modificaciones en el experimento que lleven a plantear nuevas hipótesis de trabajo.
• Realizar los experimentos en grupos de 3 ó 4 personas.
• Anotar las conclusiones y observaciones realizadas.
• Guardar las normas de seguridad.
• Es aconsejable que el profesorado supervise la experiencia.
• Una vez finalizada la experiencia intercambiar las opiniones y conclusiones del alumnado.
• El timbre requiere el montaje de solenoides, si se desea se pueden comprar.

Los pasos a seguir para montar el timbre son:

• Pegar la clavija vertical sobre la base de madera y clavar con un clavo la lata a la clavija.
• Recortar sobre la lámina de hojalata un rectángulo y el muelle tal y como se muestra.
• Atar el muelle como muestra la imagen y pegar el clavo dentro, a unos 10 cm, para hacer el martillo.
• Atornillar el saliente del muelle a la base de madera.
• Coger el otro clavo largo y con la sierra para metales, cortar en dos trozos de unos 2,5 cm de largo cada uno. Pegar dos círculos de cartón a cada extremo, como si fuera un carrete de hilo, y enrollar el alambre bien apretado a cada uno de ellos (tal y como se hizo con el solenoide de la actividad 5). Asegurarse de que el alambre para enrollar en ambos clavos sea lo suficientemente largo. Ya tenéis los solenoides.
• Pegar los solenoides en la base de madera de forma que los clavos no toquen el muelle.
• Enrollar el alambre de uno de los solenoides alrededor de la chincheta y clavarla al bloque de madera de balsa.
• Pegar el bloque sobre la tabla de forma que la cabeza de la chincheta toque el muelle.
• Clavar un tornillo en un extremo de la tabla y enrollar el alambre suelto de los solenoides al tornillo. Conectar los cables (como muestra la imagen).
• Conectar los extremos libres de los dos cables a la pila. ¿Qué ocurre?, el muelle debería de zumbar de un lado a otro haciendo que el clavo golpee la lata.

Una vez finalizado el experimento, se exponen las conclusiones y se completa la siguiente frase: "La corriente eléctrica crea un campo magnético con el que se puede conseguir..."

Explicación: “Cuando se conecta la corriente, los solenoides se magnetizan, atrayendo el muelle para activar el martillo. Pero al moverse el muelle rompe el circuito, los imanes se desconectan y de nuevo comienza la misma operación (1)”.
“El aprovechamiento calorífico y magnético de la electricidad ha permitido el desarrollo de los electrodomésticos, los cuales pueden dividirse en tres grupos: los que funcionan por calentamiento, es decir cuando al paso de la corriente eléctrica por un conductor, éste desprende calor (el efecto Joule), como son las bombillas, los hornos y cocinas eléctricas. Las lavadoras, frigoríficos y batidoras utilizan motores eléctricos basados en las propiedades magnéticas de la electricidad, aprovechando la corriente alterna de las casas para producir movimiento, utilizando los campos magnéticos alternantes que crea la electricidad.
Por último están los que se basan en principios de la electrónica, como los aparatos de radio y televisión y los ordenadores (2)”.

(1) Hann, J. (1991). “Ciencia en tus manos”. Col. Ciencia Viva. Encuentro Editorial SA. Fundación La Caixa. Barcelona.
(2) VVAA (1992). “Electromagnetismo”. Col. Ciencia Recreativa. Editorial Planeta - De Agostini, SA. Barcelona.



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