¿Cómo ha evolucionado históricamente la indústria eléctrica en España ?

La corriente alterna permitió el desarrollo de las primeras grandes centrales hidroeléctricas en la segunda década del S. XX. Su construcción exigió grandes esfuerzos económicos, lo que impulsó la creación de compañías eléctricas de mayor dimensión y recursos.

 

Tras la guerra civil española de 1936-39, muchas instalaciones habían quedado destruidas o dañadas, lo que hacía muy difícil garantizar el suministro de electricidad. Además, la situación económica del país hacía difícil sufragar las costosas infraestructuras necesarias para la normalización del servicio. Era necesario obtener, de las instalaciones ya existentes, el mayor y más eficaz rendimiento posible. Para ello, las principales empresas eléctricas existentes se agruparon en una nueva sociedad –Unidad Eléctrica S.A. (UNESA), creada en agosto de 1944- para coordinar la explotación del sistema eléctrico español.

 

Una vez que la economía comenzó a recuperarse, se emprendió la construcción de nuevas centrales hidroeléctricas y térmicas para el aprovechamiento del carbón nacional, y en 1968, España se incorporó al desarrollo electronuclear con la primera central de este tipo, la de José Cabrera en Zorita de los Canes (Guadalajara).

 

La entrada de España en la Comunidad Europea, en 1986, obligó a nuestro país a adaptar su legislación a los objetivos comunitarios de liberalización e introducción a la competencia del mercado de la electricidad.

 

El futuro de la electricidad en España se prevé marcado por la preservación del medio ambiente, la mejora de la eficiencia energética, el incremento del gas natural en la producción de electricidad, y el fomento de las energías renovables.

 

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